Saltar al contenido
Grupo Perú

¿La coca-cola tiene coca?

Al hablar de coca, inevitablemente viene a la memoria la gaseosa más difundida, la Coca Cola. No es casualidad, pues la historia de la Coca Cola comienza en el siglo 1863 con el “Vino Francés de coca, el estimulante ideal”, fabricado por el italiano Angelo Mariani.  El “Vin Mariani” pasó a los EE.UU., desalcoholizado por la Pemberton Chemical Co, para eventualmente, con cafeína y nuez de cola, pasar a llamarse Coca Cola.
En 1873 el Sr. Asa G. Candler, que había llegado a Atlanta, Georgia, seis años antes con 1.75 $ en el bolsillo, compró a Pemberton la fórmula y el nombre de su tónico, un jarabe que se mezclaba con soda para contrarrestar la perseguidora.  El Sr. Robinson, contador de Candler, diseñó el logo que la marca conserva hasta hoy. Candler decidió embotellarla. Las botellas de la época, con tapa de resorte y empaquetadura de caucho eran poco prácticas, pero para entonces apareció la tapa corona que se usa hasta hoy. Candler encargó al Sr. Samuelson, un diseñador industrial, una nueva botella. Este se inspiró en la forma de la semilla de coca, que encontró en un grabado de la Enciclopedia Británica. Los colores escogidos fueron los de la bandera peruana, y en 1915 apareció la botella de Coca Cola, virtualmente como la conocemos hoy. Para entonces, obligado a cumplir con la ley norteamericana, se eliminó la cocaína y quedó el “extracto no narcótico de hojas de coca descocainizadas” que se emplea hasta hoy. Otros elementos son: azúcar, cafeína, cola, esencias saborizantes y agua carbonatada (soda). Como las leyes norteamericanas exigen que todo producto comercializado que anuncia un contenido natural debe contenerlo, la Coca Cola contiene hasta hoy coca. Esta proviene del Perú, a través de canales oficiales, es descocainizada en New Jersey y pasa a formar parte del componente 7X de la Coca Cola, cuya composición química es un secreto muy bien guardado.

Coca sin cocaína.

Continuando con los datos de importancia sobre la coca, leeremos sobre los efectos de la coca en el sistema nervioso y cerebro, así como también efectos de su uso y abuso en la sociedad.

NIVELES Y EFECTOS

Aquí es necesario recalcar una gran diferencia entre el “chacchado” pijchado (masticación de las hojas de coca) y la administración brusca de la cocaína pura a la corriente sanguínea, ya sea por los pulmones (fumar pasta), las mucosa nasal o la inyección endovenosa. La concentración de cocaína en la sangre por el chacchado es un orden de magnitud menor (cien contra mil nanogramos por centímetro cúbico). La coca chactada mantiene sus efectos por aproximadamente 2 horas a un nivel restringido esencialmente a los sinapsis de la noradrenalina, que disminuyen la fatiga. La cocaína pura que entra a la corriente sanguínea actúa sobre los sinapsis de noradrenalina, pero también sobre los de dopamina, por lo que produce un intenso placer de relativamente corta duración y luego una depresión. Es por esto que el uso de la cocaína, a diferencia del chactado de la hoja, produce secuelas difíciles de distinguir de la fase paranoica de la esquizofrenia. Si bien es cierto que se ha progresado mucho en los conocimientos de los efectos de la cocaína sobre el cerebro, este no es el caso del efecto de la coca (chactado de la hoja entera) pues esta contiene 17 diversos alcaloides además de la cocaína. Quedan todavía incógnitas por aclarar, ya que es difícil separar los efectos del chactado sobre el habitante andino de otras circunstancias, climáticas, sociales, alimentarias, etc. En cuanto a la acción nociva de la coca pura administrada en cualquiera de las formas mencionadas, no cabe ninguna duda, como tampoco sobre los mecanismos que la han convertido en un flagelo de la sociedad. La adicción a la coca, que hoy afecta a diversas sociedades con altos niveles de poder adquisitivo, ha dado lugar a una economía que mueve sumas fabulosas de dinero, sembrando la corrupción y alterando la ecología. Cifras de hace 20 años, a pesar de ser antiguas, muestran lo poco que han cambiado las cosas.

EL RENDIMIENTO DE LA ADICCIÓN

Una hectárea de coca rinde al agricultor entre 4 y 5 veces más que sembrada con cacao, entre 6 y 7 veces más que con arroz y 20 veces más que con maíz. Para los que piensan en la posible sustitución de cultivos, hay que tener en cuenta que la producción de una hectárea equivale a 3.3 kg. de cocaína que, al por mayor, representan más de US$ 50,000 por kilo, y mucho más al precio pagado por el consumidor. Esto deja para el narcotraficante mayorista un amplio margen para competir con cualquier cultivo alterno. Si se toma en cuenta las cifras pagadas en la calle es fácil entender que la coca mueve sumas que pueden tumbar gobiernos y podrían pagar la deuda externa de varios países. El libro que tiene casi 20 años, pero el informe de la ONU que cita podría ser de hoy: “…a pesar de las acciones policiales, la situación internacional en materia de drogas continúa desconsoladora”. Tras casi dos décadas el informe de la Junta Internacional de Control de Estupefacientes sigue igualmente válido: “…la producción ilícita, el tráfico y el consumo indebido de drogas, junto con la violencia y la corrupción, continúan poniendo en peligro la salud pública en casi todos los países, cobrando un pesado tributo en víctimas y productividad, amenazando las instituciones políticas, minando las economías y devastando el medio ambiente”. Es cada vez mayor el número de expertos en el tema que solicitan que se otorgue a la drogadicción el estatus de enfermedad. Por un lado esto daría a la industria farmacéutica incentivos para buscar de una curación farmacológica. Por otra parte, abriría el camino para legalizar la administración a los adictos, reduciendo la criminalidad y quitando el incentivo económico al narcotráfico.