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Las Diosas Aztecas

¿Quieres aprender un poco sobre la mitología azteca y sus diosas?

Este antiguo pueblo, que vivía en zonas que hoy pertenecen a América Latina y América del Norte, creía en varios dioses, es decir, era un pueblo politeísta.

Muchas de sus deidades estaban relacionadas con elementos naturales: agua, tierra, fuego, viento, luna… Pero lo más interesante es que muchas de estas deidades eran diosas.

En este post te vamos a mencionar varios nombres de diosas aztecas y cuales eran sus habilidades, poderes, y que cualidades tenían pon mucha atención porque este post te sera muy interesante.

Tlazolteotl

Es la gran diosa de la fertilidad, del acto sexual, asociada a la luna. Fue representada muchas veces por cuatro hermanas, que indicaban los cuatro ciclos de vida de la mujer y también las cuatro fases de la luna. Pero como Tlazolteotl también era considerada la Gran Madre, algunas de sus figuras la retratan con las piernas abiertas y el feto en medio de ellas.

Al poder dar a luz a los niños, esta diosa es considerada la «madre de los dioses» y protectora de los médicos y parteras. También es la madre protectora más amorosa de toda la vida y las criaturas. Tres eran sus nombres: Tlazolteotl, Ixcuina y Tlaelquani.

Xochiquetzal

La diosa del amor y la belleza. El nombre de esta diosa significa «flor preciosa». Es la diosa de las flores, del amor, creadora de toda la humanidad. Se la considera la Afrodita Azteca.

Era la esposa del dios Tláloc, dios de la lluvia, pero terminó siendo secuestrada por Tezcatlipoca, que la llevó a los nueve cielos. Vivió en Tamoanchan en «Florida Tree», el verdadero paraíso. En su honor, se celebraron grandes fiestas, donde se ofrecieron flores. También tenía varios nombres, entre ellos Ixquina y Tlaelquani. También es la diosa protectora de los pintores, escultores y bordadores.

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La diosa del amor fue representada como una guerrera, con un escudo, una bandera, flechas y un cinturón multicolor en su cintura.

Xochiquetzal

Fue la primera mujer que murió en la guerra. Para los aztecas, morir en la batalla era lo mismo que ser sacrificado, ya que la guerra fue creada por los dioses para que, a través de los sacrificios, el sol tuviera su alimento: sangre y corazones.

Chalchiuhtlicue

La diosa del agua y la agricultura. Esta diosa era la compañera de Tláloc, y su hijo era el dios del viento de Quetzalcoath.

Ella fue responsable de la inundación que destruyó el Cuarto Sol. Ella es la que detiene las inundaciones y tormentas y también limpia, purifica y promueve el crecimiento de las plantas. Las fiestas en su honor tuvieron lugar en tiempos de sequía. En estas celebraciones, se hacían sacrificios humanos para conseguir los beneficios de la diosa.

Mayahuel

Era la diosa protectora de las mujeres embarazadas. La fertilidad de las mujeres y los campos agrícolas era responsabilidad de esta diosa. Tenía el poder de reproducir la vida y también de aumentarla.

En la mayoría de sus imágenes, esta diosa aparece dentro de una planta, o junto a ella, con las piernas abiertas en posición de parto y sentada sobre una tortuga.

En el contexto mexicano, sigue siendo la protectora del parto y de todos los ventrículos de las embarazadas.

Cihuateteo

La última diosa azteca que conoceremos es Cihuateteo, la diosa de la muerte. La leyenda dice que esta diosa murió en el momento de su nacimiento. Como resultado, se hizo responsable de la muerte de aquellos que se convertirían en «inmortales», es decir, aquellos que regresarían a la Tierra en otra forma.

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Así, los que murieron en sacrificios y los guerreros muertos en batallas se convirtieron en los «Compañeros del Sol». Después de una procesión de cuatro años por el camino del Sol, volverían a la Tierra reencarnados en colibríes. Las mujeres que murieron en el parto tuvieron el mismo destino. Se las conocía como «Mujeres Divinas» y también tenían un lugar especial en Mictlán (Paraíso Azteca).

El viaje a Mictlán fue muy peligroso. Los muertos tenían que cruzar un río muy profundo, escalar montañas, enfrentarse a bestias salvajes, etc. Por eso, cuando la persona moría, se la enterraba con ofrendas que consistían en objetos punzantes (para enfrentarse a las bestias), suficiente comida y bebida para el viaje, y si el muerto era un personaje importante, se lo enterraba con algunos sirvientes.